Consejos para el viajero Bucarestino
Si viajas a Bucarest, al aeropuerto de Otopeni, habrás oído decir que tendrás taxistas esperándote y que no debes fiarte de ellos. Es verdad, al menos lo primero. Ignóralos y ve al autobús línea 783 que te lleva al centro de Bucarest. Y ahora el consejo: la parada del autobús está en la planta de abajo y el billete de ida y vuelta hay que comprarlo antes de montar al autobús en una especie de kiosquillo que hay al lado por algo más de un euro (3 lei).
Hostales. En Bucarest el Midland Youth Hostel no lo recomiendo para más de un día. Es barato pero incómodo, aunque está en buena zona. No os dejéis impresionar por su página web. En Brasov, el Rolling Stones no está mal, pero es muy difícil de encontrar si no sabes exactamente dónde está y no llevas plano. Si ese es tu caso y vas en coche, lo mejor es aparcar en la plaza de la iglesia de San Nicolás (la gente te dirá dónde es) y luego ir andando hasta la calle del hostal que está al girar una esquina con una bar llamado Dodo (una "bodega" muy típica).
Alquilar un coche es la forma más cómoda de moverte por allí. A pesar de lo que oigas, las carreteras principales están muy bien y las más rurales no tanto, pero no mucho peor que las de aquí. Sólo ten en cuenta que los rumanos adelantan y caminan por el arcén jugándose la vida.
Si viajas por lo pueblos, ten cuidado con los osos. Nosotros tuvimos suerte que nos avisó Alina. No salgas del entorno urbano por la noche y si tienes la suerte de encontrarte con un oso, dicen que lo mejor es correr cuesta abajo o, como cuenta la leyenda que hizo el padre de Alina, gritar para asustarlo. Hacerse el muerto no creo que sea buena idea porque los osos pueden comer carroña si tienen hambre.
En algunos sitios se pueden autocobrar la propina. No es normal y sólo lo hacen con los extranjeros. Estas en tu derecho de montar el pollo.
Curiosidades
Palinka es una bebida típica de la zona Hungría-Rumana. Es una especie de orujo de ciruelas. Es bastante bueno al paladar y sólo tiene 50% alcohol.
En Rumanía las monedas prácticamente no se usan. Son como los céntimos. El billete más pequeño vale 1 leu que son unos 30 céntimos.
Los gitanos de Rumanía son iguales a los de aquí.
Si visitas Bucarest (esto es aplicable a muchas ciudades del este de Europa) y te haces con un plano, verás muchos barrios de calles paralelas a los que nosotros bautizamos como "barrios peine" por la forma que tienen vistos desde arriba. Estos barrios están constituidos por bloques de pisos idénticos de la época comunista. Son todos iguales, grises, de cemento, poco llamativos. Cuando le preguntamos a Alina a qué zona ir en Bucarest, nos dijo que a los barrios peines no. ¿Por qué no?. Porque no. No hay nada que ver...
A pesar de mis esperanzas, no vi ningún water comunista.
Aunque se ve mucho desarrapado por la calle. No vimos gente mendigar ni pedirnos dinero.
En rumano "bodega" se usa para los bares muy pequeños donde van los abuelos a beber. Lo que aquí llamamos "bar de abuelos".
En Bucarest la venta callejera, o es un problema serio, o es que es legal. Se vende de todo. Un hombre hasta intentó vendernos un coche de juguete el primer día.
El castillo de Drácula no existe. En el castillo de Bran, no hay ni una sola referencia a Vlad Tepes a pesar de que en el pueblo sí las hay.
El rumano es bastante legible. Escucharlo es imposible, pero leyendo te puedes defender bastante bien. Importante llevarse un mini vocabulario para las comidas. Cuidado con "salat" que no es la ensalada que conocemos aquí, sino un plato generoso de tomates, pimientos y pepinillos en salmuera.
En Bucarest el rango de "nivel de vida" en muy amplio y bastante mezclado. En un bar te pueden cobrar menos de un euro por medio litro de cerveza y en el de al lado tres euros por un tercio. Ve con ojo.
La cantidad de cojos que vimos en Rumanía es exageradamente alta. ¿Tendrá algo que ver con su costumbre de andar y cruzar por las carreteras?
Es posible cruzar Bucarest de punta a punta sin pisar el suelo, sólo yendo por encima de los coches aparcados.
Exceptuando las avenidas principales, la iluminación nocturna de las calles es inexistente de no ser por los letreros y escaparates.
Si viajas a Bucarest, al aeropuerto de Otopeni, habrás oído decir que tendrás taxistas esperándote y que no debes fiarte de ellos. Es verdad, al menos lo primero. Ignóralos y ve al autobús línea 783 que te lleva al centro de Bucarest. Y ahora el consejo: la parada del autobús está en la planta de abajo y el billete de ida y vuelta hay que comprarlo antes de montar al autobús en una especie de kiosquillo que hay al lado por algo más de un euro (3 lei).
Hostales. En Bucarest el Midland Youth Hostel no lo recomiendo para más de un día. Es barato pero incómodo, aunque está en buena zona. No os dejéis impresionar por su página web. En Brasov, el Rolling Stones no está mal, pero es muy difícil de encontrar si no sabes exactamente dónde está y no llevas plano. Si ese es tu caso y vas en coche, lo mejor es aparcar en la plaza de la iglesia de San Nicolás (la gente te dirá dónde es) y luego ir andando hasta la calle del hostal que está al girar una esquina con una bar llamado Dodo (una "bodega" muy típica).
Alquilar un coche es la forma más cómoda de moverte por allí. A pesar de lo que oigas, las carreteras principales están muy bien y las más rurales no tanto, pero no mucho peor que las de aquí. Sólo ten en cuenta que los rumanos adelantan y caminan por el arcén jugándose la vida.
Si viajas por lo pueblos, ten cuidado con los osos. Nosotros tuvimos suerte que nos avisó Alina. No salgas del entorno urbano por la noche y si tienes la suerte de encontrarte con un oso, dicen que lo mejor es correr cuesta abajo o, como cuenta la leyenda que hizo el padre de Alina, gritar para asustarlo. Hacerse el muerto no creo que sea buena idea porque los osos pueden comer carroña si tienen hambre.
En algunos sitios se pueden autocobrar la propina. No es normal y sólo lo hacen con los extranjeros. Estas en tu derecho de montar el pollo.
Curiosidades
Palinka es una bebida típica de la zona Hungría-Rumana. Es una especie de orujo de ciruelas. Es bastante bueno al paladar y sólo tiene 50% alcohol.
En Rumanía las monedas prácticamente no se usan. Son como los céntimos. El billete más pequeño vale 1 leu que son unos 30 céntimos.
Los gitanos de Rumanía son iguales a los de aquí.
Si visitas Bucarest (esto es aplicable a muchas ciudades del este de Europa) y te haces con un plano, verás muchos barrios de calles paralelas a los que nosotros bautizamos como "barrios peine" por la forma que tienen vistos desde arriba. Estos barrios están constituidos por bloques de pisos idénticos de la época comunista. Son todos iguales, grises, de cemento, poco llamativos. Cuando le preguntamos a Alina a qué zona ir en Bucarest, nos dijo que a los barrios peines no. ¿Por qué no?. Porque no. No hay nada que ver...
A pesar de mis esperanzas, no vi ningún water comunista.
Aunque se ve mucho desarrapado por la calle. No vimos gente mendigar ni pedirnos dinero.
En rumano "bodega" se usa para los bares muy pequeños donde van los abuelos a beber. Lo que aquí llamamos "bar de abuelos".
En Bucarest la venta callejera, o es un problema serio, o es que es legal. Se vende de todo. Un hombre hasta intentó vendernos un coche de juguete el primer día.
El castillo de Drácula no existe. En el castillo de Bran, no hay ni una sola referencia a Vlad Tepes a pesar de que en el pueblo sí las hay.
El rumano es bastante legible. Escucharlo es imposible, pero leyendo te puedes defender bastante bien. Importante llevarse un mini vocabulario para las comidas. Cuidado con "salat" que no es la ensalada que conocemos aquí, sino un plato generoso de tomates, pimientos y pepinillos en salmuera.
En Bucarest el rango de "nivel de vida" en muy amplio y bastante mezclado. En un bar te pueden cobrar menos de un euro por medio litro de cerveza y en el de al lado tres euros por un tercio. Ve con ojo.
La cantidad de cojos que vimos en Rumanía es exageradamente alta. ¿Tendrá algo que ver con su costumbre de andar y cruzar por las carreteras?
Es posible cruzar Bucarest de punta a punta sin pisar el suelo, sólo yendo por encima de los coches aparcados.
Exceptuando las avenidas principales, la iluminación nocturna de las calles es inexistente de no ser por los letreros y escaparates.
Extracto de:
http://mividaapartes.blogspot.com/2008/11/crnica-viaje-rumana-bucarest.html
Sitios que no nos podemos perder:
- Palacio de Vlad Tepes: aunque sólo quedan ruinas de este palacio del siglo XV, todavía se puede contemplar la riqueza arquitectónica del momento. El fundador de la ciudad, Vlad Tepes, fue quien inspiró al personaje posterior, Drácula.
- Arco de triunfo: da la bienvenida a la ciudad y está situado al final de una enorme avenida, la Kisseleff.
- Teatro Nacional de Bucarest: es digno de ver por su sobria arquitectura.
- Museo del Pueblo
- Plaza de la Revolución
- Parque Herastrau
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